Té de sensaciones múltiples

El nombre Thomas Sullivan es bien conocido entre los productores y mercaderes de té, pues fue quien inventó la bolsita de té como la conocemos actualmente. En su honor, Eugenio Larrínaga bautizó a su casa editora de té como “Tomás”, una tienda que vende y prepara tés de la más alta calidad desde 2013, año en que abrió sus puertas entre las calles Michoacán y Tamaulipas, en la colonia Condesa (ahora cuenta con tres sucursales en el Distrito Federal).

Si bien es un lugar que invita al experto en tés, también pretende educar a los menos conocedores: “Buscamos que sea una experiencia multisensorial en donde el espacio te invite a estar ahí. Con ‘multisensorial’ me refiero a que ves, hueles, pruebas el té, y a que te recuerda cosas”, comenta Larrínaga.

Lo interesante de Tomás es que tiene un código de colores que indica el tipo de té, ya sea blanco, negro, pu-erh o mate, entre una variedad de tés puros -originarios de la Camelia sinensis-. Un segundo indicador muestra el sabor predominante del té, para concluir con el número de edición. Por ejemplo, está el Here Milk Oolong con el número 402, con un sabor floral y que despliega sabores cremosos en el paladar y notas de una hoja medianamente oxidada, o un té verde con frutos tropicales (240) mucho más fresco en boca.

Uno de los tés que tienen, y que no es tan común en México, es el amarillo, que brinda texturas complejas y envolventes en el paladar con un nivel de acidez mínimo. A su vez, pueden preparar un matcha -té verde molido japonés-, que invita a quien lo toma a entrar a un ambiente contemplativo y ceremonial. También los atletas pueden encontrar beneficios en el té: “tenemos rooibos sudafricano: es una infusión de un arbusto de ese país. Está muy de moda últimamente porque tiene un contenido muy alto en antioxidantes, es un isotópico natural, y no tiene cafeína”, afirma Larrínaga , tras añadir que “la ciencia detrás de una buena taza de té es la temperatura del agua y el tiempo de infusión”.

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