Shangri-La Paris, ayer, la casa de un príncipe, hoy, un hotel que promete tratarte como un rey

En 1896 fue el hogar del príncipe francés Roland Bonaparte y con ese mismo aire imperial y principesco hoy, 114 años después de que abriera por primera vez sus puertas a la sociedad parisina, Shangri-La Paris les da la bienvenida a viajeros de todo el mundo para una estancia digna de un príncipe.

Shangri-La Paris cultiva un ambiente cálido y auténtico, en donde lo mejor de dos culturas se reúne al interior de sus paredes: el arte asiático de la hospitalidad y el estilo de vida francés.

Shangri-La Paris, más de 100 años de historia y elegancia

El palacio está ubicado en 10 avenue d’Iéna, lugar que solo podemos describir como una de las direcciones más privilegiadas de todo París, justo al otro lado del río Sena, frente a la Torre Eiffel, en la zona con mayor concentración de museos de todo Europa y a solo unos minutos de la avenida Montaigne y los Campos Elíseos.

Catalogado como un monumento histórico de Francia que alguna vez fue el hogar de una de las familias aristocráticas más notables, el hotel comenzó su historia cuando Roland Bonaparte compró casi 3,000 metros de terreno en la avenida d’léna en el distrito 16.

El príncipe puso el espacio en manos del arquitecto Ernest Janty, reconocido por su trabajo de reconstrucción en los palacios de Louvre y las Tullerías de Napoleón III.

A lo largo de 4 años, Janty erigió una estructura ´ecléctica’, con una fachada inspirada en el estilo Luis XIV con cabezas de león y astas, mampostería de piedra L’Oise, puertas ornamentadas y mármol de los Pirineos, los Alpes y la Toscana.

Durante su historia, ha acogido a notables personalidades, desde diseñadores, artistas, mandatarios y diplomáticos.

Adquirido en 2006 por Shangri-La Group, la preservación de este patrimonio francés se mantuvo como uno de los principales compromisos. Bajo la dirección de Richard Martinet y Pierre-Yves Rochon, el trabajo incluyó a algunos de los principales especialistas europeos en renovación de edificios históricos con el fin de garantizar la integridad de la casa original.

Los huéspedes son recibidos por una puerta de hierro, una vez al interior se encuentran con un pequeño patio protegido por un vidrio restaurado Porte Cochere, dos jarrones a los costados inspirados en la dinastía Ming y una sala de billar con chimenea y sala de estar.

Shangri-La Paris ofrece 100 habitaciones, incluidas 37 suites, algunas orientadas hacia el sur, bañadas por la luz natural y la mayoría de ellas con una impresionante vista directa a la Torre Eiffel y el Sena. Cada una resguarda en sus rincones detalles con influencia asiática e imperial europea.

El hotel ofrece algunas suites que elevan el nivel de lujo, tales como La Suite Gustave Eiffel, nombrada así por el famoso arquitecto; La Suite Chaillot; El Apartamento Prince Bonaparte; y suite Shangri-La.

Experiencia culinarias a la altura

Como todo buen hotel de lujo, Shangri-La Paris ofrece experiencia culinarias exquisitas y exclusivas con cocina asiática y francesa.

Le Shang Palace, el único restaurante chino con estrella Michelin de Francia, está bajo el mando de los Chefs Christophe Moret y Samuel Lee, que junto a su brigada de cuatro chefs de Hong Kong sirven platillos inspirados en el sudeste de China.

Mientras tanto La Bauhinia abarca platos clásicos occidentales, centrándose en los auténticos platillos asiáticos y otras delicias francesas como el tartar de salón o el cordero.

La coctelería se sirve en Le Bar Botaniste, un espacio que celebra la botánica y honra la colección de plantas que alguna vez perteneció a Roland. Su carta incluye creaciones y licores cuidadosamente seleccionados por espíritus protagonizados por plantas.

Mantener la salud y el bienestar es parte de la agenda de Shangri-La Paris. La propiedad alberga un gimnasio de última generación con todo lo necesario para que hagas tu rutina, una piscina de 6 metros en donde alguna vez se ubicó el establo de Roland Bonaparte y CHI, The Spa que brinda un momento de relajación a través de métodos de curación natural con prácticas tradicionales asiáticas.

Combinando la cultura asiática, el encanto parisino y un aire imperial, Shangri-La Paris reinventa la forma en la que sus huéspedes disfrutan de la Ciudad de la Luz. Conoce más del hotel aquí.

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