¡Oh Canadá! Descubre los mejores lugares para visitar por todo el país de la hoja de maple

El país de la hoja de maple tiene mucho por ofrecer. En un abanico de ecosistemas y ciudades distintas entre sí, recorrer sus rincones de extremo a extremo es una promesa de experiencias inolvidables para sus visitantes.

Paisajes blancos cubiertos de nieve, grandes urbes agitadas al ritmo de festivales culinarios, y una larga lista de actividades te esperan en tu próxima visita a Canadá, el país que desde finales del año pasado recibe a mexicanos sin visa, y abre sus puertas a visitantes de todo el mundo en busca de lo mejor de lo mejor en cuanto a experiencias de lujo, al aire libre –e inesperadamente- ofertas culinarias de talla mundial. Prepara las maletas, y elige un destino de este artículo, porque Canadá te está esperando.

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 BIENVENIDOS A LA CAPITAL: OTTAWA

Por Jonathan Pérez

Un lugar para disfrutar del invierno, de una gran oferta cultural, y sobretodo de espacios pensados para pasar el rato en familia, es definitivamente la capital de Canadá: Ottawa (ottawatourism.ca).

Ubicada en la frontera con Quebec, a una hora de vuelo desde Toronto, una hora y media desde Nueva York y a 25 minutos de Montreal, se trata de una comunidad de 1.3 millones de habitantes, donde predomina el inglés y el francés. Sus fastuosas calles con lo que parecieran castillos, invitan a perderse entre ellas. Por esa razón, hospedarte en medio de la ciudad de toques modernistas obliga conocer la arquitectura del Fairmont Château Laurier (fairmont.com/laurier-ottawa). Este descomunal Château con arquitectura francesa gótica de la cadena de hoteles exclusivos Fairmont, fue construido en el año 1912, y a pesar de que su renovación más reciente fue el año pasado, éste conserva todo el estilo antiguo con el que fue inaugurado. Amplios pasillos con alfombras interminables, salones de baile con candelabros enormes que nos remontan a aquellas épocas de principios de siglo, y una alberca de 60 pies de largo que conserva su decoración art deco con la que fue construida inicialmente, son sólo algunos de los elementos que te esperan en tu visita. A lo largo de la estancia encontrarás galerías de imágenes de los primeros años del hotel que, sin dejar de ser lúgubres, muestran el elegante espíritu con el que nació.

Ideado por el arquitecto Charles Melville Hays, quien inicialmente estuvo en el negocio de ferrocarriles, fue quien tuvo la visión de crear hoteles exclusivos y estaciones de tren en puntos clave de la ciudad, siendo el Château Laurier el principal de ellos. El hotel estaba programado para su inauguración el 26 de abril de 1912, sin embargo, tuvo que ser pospuesta para el 1 de junio de 1912, ¿La razón? Charles Melville Hays y su familia formaban parte de los exclusivos pasajeros del famoso R.M.S. Titanic y perecieron en el hundimiento. Se dice que su espíritu ronda en el hotel.

Con 426 habitaciones, incluidas 33 suites y 70 habitaciones, el Fairmont Gold se encuentra ubicado en una zona céntrica, que da la facilidad de recorrer todas las principales actividades de Winterlude, a excepción del Snowflake Kingdom, que se encuentra a 20 minutos en auto, así como de la Plaza del Parlamento, el Canal Rideau, el río Ottawa, el Centro del Congreso, principales centros culturales y el ByWard Market, un mercado a cielo abierto que definitivamente aportará mucho sabor y color a tu visita. En este mercado se encuentra Le Moulin de Provence, la panadería que vio nacer la famosa Obama Cookie.

La mejor recomendación para cenar es el restaurante e18hteen (restaurant18.com). Este espacio de elegancia moderna y sofisticación romántica, fue inaugurado en el 2001, sin embargo, la edificación en la que fue instalado data del año 1867, lo que le da una elegante combinación de estilo antiguo con un toque contemporáneo. Su cocina es tradicional francesa con influencias canadienses contemporáneas. Cuenta con un premio Four Diamond y son miembros del Vancouver Aquarium Society, que representa su compromiso con el océano al tener una cuidadosa selección de alimentos marinos.

Hay una opción de menú degustación de 5 tiempos (95 dólares) y puedes agregar un maridaje con una selecta elección de vinos (70 dólares adicionales). Sin embargo, si prefieres elegir a la carta, te recomiendo ampliamente el Crab and Spot Prawn Bisque como entrada y Duo of Lamb como plato principal.

DESPEDIR EL INVIERNO

En la capital, durante la temporada de invierno, uno de los principales atractivos es el festival Winterlude (https://www.ottawatourism.ca/ottawa-insider/winterlude), del 3 al 20 de febrero, con distintas actividades que invitan a despedir esta época del año.

Confederation Park Crystal Garden

En este parque (abierto de 8 de la mañana a 11 de la noche) tienes la oportunidad de recorrer grandes distancias junto a tu familia o amigos y de vivir una fusión entre luz, arte y por supuesto, hielo y nieve. Escultores de hielo de distintas regiones del mundo se dan cita en este punto para dar muestra de sus habilidades a través de enormes e increíbles esculturas heladas. Por la noche, una bien aplicada iluminación permite apreciar este ‘arte helado’ de una manera distinta, incluso más llamativa. Además, puedes presenciar talleres de cómo hacer una figura a partir de un bloque de hielo y por la noche escuchar la música de artistas locales e internacionales en el escenario principal.

Rideau Canal Skateway

Considerado como el circuito de patinaje más largo del mundo, sus 7.8 kilómetros de canal congelado, que a su vez, es una pequeña parte de los históricos 202 km del Canal Rideau, nombrado desde el 2007 por la UNESCO como Patrimonio de la Humandad, son el escenario perfecto para pasar un largo día en patines, aunque para aquellos que no creen contar con la destreza suficiente para esta actividad, los organizadores te dan la oportunidad de usar trineos donde cabe cómodamente un adulto. En el recorrido tendrás la oportunidad de probar los famosos ‘BeaverTails’ el postre tradicional de Winterulde. Este circuito es controlado por la Comisión Capital Nacional (NCC) y se encuentra abierto desde mediados de enero hasta finales de febrero, esto sujeto claro, a que las condiciones climatológicas lo permitan.

Parque Jacques-Cartier Snowflake Kingdom

¿Qué hay major que un parquet de diversiones congelado? En este parque encontrarás enormes resbaladillas de hielo, monumentales esculturas de hielo que pueden llegar a medir más de 3 metros, un laberinto, mega tirolesa, show y proyecciones de arte, junto a otras actividades dedicadas también para los más pequeños.

Del 26 al 30 de julio y del 15 al 22 de julio

Una semana de exclusivas y fantásticas experiencias culinarias en Sky Lounge, donde los invitados degustarán exquisitos platillos a 45 metros de altura. También está La Machine, un teatro móvil monumental donde un dragón y una araña gigantes robotizados son los principales atractivos. El Canadá Day (1 de Julio) se celebrará como nunca. Este verano recibirán al YOWTTAWA, un festival masivo al aire libre que contará con la presencia de artistas locales e internacionales.

 DINE OUT VANCOUVER

Por Alfredo Sánchez M.

Aún en pleno invierno, la temporada en la que la mayoría de los canadienses preferiría guardarse en sus casas, meterse bajo sus cobijas y estar acompañado varias horas de Netflix, galletas y té de maple. Sin embargo, en Vancouver es justo la temporada en que celebran un festival gastronómico que invita precisamente a eso, a estar afuera, bien abrigados, pero disfrutando de las mejores ofertas culinarias de la urbe -y fuera de ella.
Así fue que nos arropamos para embarcamos cuatro días dedicados a comer y beber en los lugares a los que definitivamente uno debe acudir mientras visita esta metrópoli de British Columbia. Y sí, más allá de iniciativas verdes y espíritu outdoors, nos percatamos de que Vancouver también tiene una faceta culinaria que va en ascenso.

KISSA TANTO / kissatanto.com

Un restaurante de fine dining que combina cocina asiática con italiana en primera instancia suena extraño —más si éste se ubica en un Barrio Chino, donde este tipo de ofertas no suele ser el lugar común. Cuando uno se detiene a pensar que el origen de la pasta —tan en el ADN de los italianos— , proviene de Asia, todo empieza a cobrar sentido. Ubicado en el primer piso de un edificio con cierto aire de decadencia romántica, Kissa Tanto es el hotspot de los foodies de hoy en día en la ciudad. El hype que le ha otorgado su reconocimiento por parte de publicaciones locales como el mejor nuevo restaurante no permite que sea un lugar romántico, aunque sí muy acogedor. El menú provoca salivar aún antes de siquiera probar uno de sus coctéles. Traten de hacerlo ustedes al leer: su plato de mariscos fríos es una especie de cajita de la abundancia marina, que contiene ostras frescas atún blanco con ajonjolí y aceite de naranja, pescados curados de la estación, pulpo marinado con achicoria roja, limón y aceite de oliva —y eso que eso sólo es para empezar. Falta probar sus tallarines con hongos salteados y yema curada con miso. Qué decir de sus agnolotti de porchetta, sublimes. Y si aún así no tienen saliva recorriendo la boca, para cerrar tienen un corte wagywu cocinado lentamente durante 24 horas servido con calabaza fermentada, chile calabrés y parmesano. La carta de vinos, muy acertada, deben explorarla.

MINAMI / minamirestaurant.com

En el corazón de Yaletown, la zona más chic de todo Vancouver, se encuentra Minami, un exquisito restaurante japonés que invita a sentar a los de barriga vacía, para saciar, con los platillos más extraordinarios, el espíritu de cada comensal.

La atmósfera que envuelve este hot spot es relajada y cálida, muy acogedora. Tanto, que pareciera no ser uno de los recinto gastronómicos más aclamados del glamuroso vecindario.

Con un concepto de servicio llamado ‘Ningenmi’, que se traduce en ‘encontrar la alegría de uno mismo para llevar placer a los visitantes’, el comedor sirve una mezcla de alimentos provenientes de diversas zonas de Japón y Norteamérica.

Buscando convertir la experiencia del visitante en una muy memorable, el extenso menú está dividido en diversas secciones: comida, cena, appetizer sushi, Aburi Shokai –menú de degustación-, Omakase (esta es una experiencia única engendrada por los cocineros, que requiere 72 horas de previo aviso) y bar bites, que ofrecen una vivencia singular a cada cliente, bajo la autoría del chef ejecutivo Alan Ferrer y el chef Jay Pugong.

Si decides optar por la carta de cena regular, los platillos que no puedes dejar de ordenar son: el carpaccio de carne que se derrite en la boca, el tataki de atún –más fresco, imposible-, el Champagne Roll y el Garden Roll –ambos son especialidades de la casa-, el short rib cocido a fuego lento (tan suave que pareciera mantequilla), y, para cerrar, la ópera de té verde.

Para acompañar, las opciones de coctelería y bebidas son casi infinitas. Elige el ‘Sake Flight’, un trío de sakes elegidos especialmente por un experto para ti, ideados para maridar perfectamente tus alimentos. Si prefieres algo elaborado y dulce, opta por el Coconut Cooler, una fresca combinación de ginebra, puré de coco, limón, albahaca y agua mineral.

LA PENTOLA / lapentola.ca

La ubicación de La Pentola, en la planta baja del tan de moda Opus Hotel, en pleno barrio de Yaletown, es ya de por sí un valor agregado para este restaurante que se ha convertido en un referente dentro de la escena culinaria de Vancouver. El chef Travis McCord se ha encargado de concebir una cocina inspirada en Italia, con su respectiva jiribilla y una prevalencia de ingredientes locales y de temporada. La mejor manera de agarrarle gusto a La Pentola es ponerse en las manos del chef con alguno de sus menúes de degustación Alla Famiglia, ya se a de cinco tiempos (55 dólares canadienses) o de siete tiempos (65 dólares canadienses).
De optar por pedir a la carta, los platillos insignia son el vitello tonatto y un soufflé de parmesano que causa adicción instantántea. En cuanto a las pastas —siempre fiestas y cortadas a mano— las opciones infalibles son los ravioles de ricota con jugo de calabaza o el pappardelle con porcini local tostado, y salchicha de cerdo. Para quienes no perdonan una buena dosis de proteína, hay una variedad de platillos con ingredientes de la región, como el pato de Fraser Valley con puré de calabaza, mostarda, farro y achicoria a la parrilla. Para acompañar, vale mucho la pena echarle ojo al menú de vinos, pues incluye una meticulosa selección de bodegas del valle de Okenagan, además de los italianos e internacionales, y también de cervezas artesanales locales.

HAWKSWORTH RESTAURANT / hawksworthrestaurant.com


Situado dentro del hotel Rosewood de la urbe, en el corazón vibrante de Vancouver, Hawksworth es el restaurante obligado para los foodies que visitan la ciudad y llevan una bucket list que palomear. Su cocina se describe como canadiense contemporánea y su objetivo es el de establecer un legado culinario arraigado en productos regionales y celebrar la diversidad cultural de Vancouver. Reconocido en cuatro ocasiones por la publicación local autoridad en gastronomía —Vancouver Magazine —, como el mejor restaurante exclusivo de la ciudad, el Hawksworth, es grande y glamuroso, pero relajado y acogedor, listo para ofrecer una variedad de experiencias gastronómicas memorables, para distintas ocasiones. Los menús accesibles reflejan estacionalidad y espontaneidad, además de que hacen gala de una gran técnica y una búsqueda incesante por la reinvención.
Para muestra los callos de hacha al horno con calabaza, yogur caramelizado y coliflor; su calamar japonés alas brasas con pera nashi y una celestial vinagreta de chile de cerdo. Como plato fuerte el bacalao a la sartén con, jengibre y emulsión de yuzu o la langosta a la escalfada con pork belly asado.
CACAO (WORLD CHEFF EXCHANGE) / cacaovancouver.com

Dentro de las iniciativas del festival, una de las más interesantes es la que invita a chefs de distintos puntos del orbe a colaborar con chefs locales para cenas memorables. En este año se invitaron a cinco de los mejores exponentes de la cocina mundial. En nuestro caso, estuvimos presentes en la cena ofrecida en el restaurante Cacao, donde, al lado del chef anfitrión Jefferson Alvarez quien curó el menú preparado por Nidal Barake —cofundador de Guttonomy y blogger de Yo Culinario—, junto con nuestro querido Jair Téllez, prepararon una cena digna de recordar. Cacao es el nuevo restaurante latino de Vancouver, fundado por el venezoñano Jefferson en el barrio de Kitsilano.
La cena inició con unos pequeños snacks pero espectaculares: un chorizo de pulpo en tostada de bacalao, muy ponedora, cachapa de queso parmesano, un aguachile de ostra y un sofrito de carne. Una vez agarrándole gusto al gusto, los chefs como arriba de un ring de box, nos atestaban golpe tras golpe, primero con un Vuelve a la vida preparado con erizo y chorizo de almeja; siguió un esturión con alcachofa Jerusalén y hongos. Para coronar esto, un bisonte negro asado con su respectivo chimichurri rojo de yuca. Para cerrar, un lujo al paladar: texturas de cacao con chicatanas.
L’ABBATOIR / labattoir.ca


Si bien las cenas acaparan en general la atención. No pasamos por alto la hora del brunch, y elegimos un must en el área de Gastown. L’Abattoir está situado entre el histórico Gaoler’s Mews y Blood Alley, el restaurante fue construido en el siglo XIX en la construcción que fuera la primera cárcel de Vancouver. Originalmente parte del que fuera el original Meat Packing district de la urbe, el nombre L’Abattoir rinde homenaje a este colorido pasado del barrio. Hoy dentro de este restaurado edificio de ladrillo y vigas que combina el trabajo clásico francés de baldosas con accesorios industriales, madera natural con acabados de vidrio y acero, se encuentra este restaurante ofrece diversas áreas para los distintos momentos del día, desde un bar y salón, comedor elevado y la lujosa terraza —área ganadora para nosotros— bañada por la luz del sol.

Entre tantas buenas opciones como el quiche de espinaca y champiñones, crepas rellenas de ricota y piel de limón o los huevos pochados con pork belly ahumado, optamos por su campeonísima breakfast burger acompañada por su rigurosa papa hashbrwon. Claro, no sin antes preparar el estómago con un espectacular scone relleno de mermelada y queso crema, glorioso. Para bajar todo esto, Bubbles at brunch. Mi elección Blue Mountain 2008, un espumoso de valle de Okenagan, blanc de blancs. Sin palabras.

UN RECORRIDO POR YALETOWN, VANCOUVER

Por Belén Carrasco

Yaletown fue, durante el siglo XIX, hogar de los trabajadores del ferrocarril Canadian Pacific. La mayoría de ellos, originarios de un pueblito llamado Yale, ubicado a unos 180 kilómetros de ahí, lugar que inspiró su nombre actual.

Uno de los vecindarios más chic, que durante años fungió como el corazón industrial de Vancouver, es casa de las tienditas locales más excepcionales. Desde spas, cafeterías y restaurantes, hasta tiendas de interiorismo, ropa y accesorios, Yaletown lo tiene todo. Si pronto lo visitarás, estos son los lugares que, sin dudarlo una vez, te recomendamos tachar de tu lista.

Hospedaje

OPUS Hotel

Este hotel  boutique es el espacio perfecto para alojarte durante tu estancia, pues es un recinto hospitalario con mucho estilo; reflejo del vibrante panorama de diseño regional y moderno. Con una filosofía de innovación, ofrece las experiencias más completas, desde las piezas de arte que decoran sus paredes, el mayordomo de bebidas, hasta el mayordomo para tu perro. Con especial atención en cada detalle del trato, las habitaciones, la gastronomía y las amenidades, nada te faltará mientras estés en OPUS.  Vancouver.opushotel.com

¿Dónde desayunar?

Café Medina

Esta pequeña cafetería local es una de las más famosas en el panorama culinario de la zona, reconocida por sus exquisitos mini waffles acompañados de salseados como chocolate con lavanda, pistache, caramelo, miel de maple o cajeta, así como platillos con inspiración canadiense. También brilla por su extenso menú de brunch, que se puede ordenar durante todo el día. Te recomendamos pedir el Fricassée Champignon acompañado de un latte de lavanda. Medinacafe.com

Tiendas para visitar

 The Cross Décor & Design

Famosa por ser la tienda de interiores a la que recurren la mayoría de las personas más ‘in’ de la ciudad, The Cross ofrece desde pequeños objetos de decoración, hasta muebles de todo tipo. Entre las secciones que posee, cuenta con una especialmente para niños, otra dedicada solamente a artículos de baño, así como una exclusivamente para habitaciones y una joyería, donde todas las piezas vendidas apoyan los talentos locales. ¿Lo mejor? Puedes hacer tus pedidos personalizados y cualquier experto del equipo puede visitar tu casa para redecorarla por completo y cumplir todos tus deseos. Thecrossdesign.com

Brooklyn Clothing

Esta tienda para hombres es, por excelencia, la más concurrida de Yaletown, no sólo por las prendas y accesorios de primera que ofrece; sino por el estilo que impregna en cada comprador. Si te gusta la aventura y eres aficionado de comprar productos regionales de los lugares que visitas, aquí se ofrecen solamente piezas locales, creadas por los mejores expertos. Brooklynclothing.com

Barking Babies

Este es un lugar muy peculiar que si tienes mascotas debes visitar. En él venden los mejores productos para perro, desde premios y juguetes, hasta ropa y accesorios. Es una de las boutiques más concurridas por quienes adoran a sus peludos, pues saben que en ella encontrarán todo lo que necesitan para consentir a su mejor amigo. Barkingbabies.com

 Goorin Bros. Hat Shop

Un sueño hecho realidad para quienes gustan recordar épocas y revivir el pasado a través de sus accesorios. Goorin Bros. acerca a los compradores los mejores modelos de sombreros, confeccionados completamente a mano. Desde el clásico estilo Fedora, hasta los señoriales flatcaps, cada pieza tiene un poco de historia en ella. ¿Cuál elegirás? Goorin.com

¿Dónde comer o cenar?

WildTale Coastal Grill

Después de un día recorriendo las calles del vecindario, WildTale Coastal Grill es el lugar perfecto para saciar el hambre. Una celebración de las regiones costeras de Canadá y el mundo, cuenta con un extenso menú de pescados y mariscos, así como cortes de carne y creaciones internacionales. Con una atmósfera hogareña y tranquila, da la bienvenida a los comensales para disfrutar un WildTale Chowder acompañado de una copa de su bebida o cóctel favorito.

Te sugerimos pedir: Para empezar las almejas y mejillones en vino blanco, y la torre de mariscos; de plato fuerte, el papardelle de mariscos; y para cerrar con broche de oro, el pastel de chocolate.

Wildtale.ca

 QUEBEC BAJO CERO

Por Begoña Cosío

Muchas listas incluyen a Quebec como una de las mejores ciudades para pasar Navidad. Y es que en esta pequeño poblado canadiense la experiencia decembrina se vuelve mágica. Los escaparates de las tiendas se visten de rojo, el frío incita a vestir con las chamarras más abrigadas y los paisajes en blanco crean el ambiente perfecto para unas vacaciones navideñas.

Se fundó en 1608 y es la capital de la provincia con el mismo nombre, es uno de los destinos ideales para conocer a pie y encontrar escondidas esquinas de arquitectura francesa. El centro histórico, conocido como el Vieux Québec , es la zona más icónica de la ciudad con sus calles empinadas donde se encuentran las chocolaterías, restaurantes y tienditas con productos típicos, además fue declarado por la UNESCO como Joya del Patrimonio de la Humanidad. Para los amantes del arte, y aquellos que les gusta descubrir nuevos talentos, recorrer la calle de Trésor es una visita obligatoria en donde artistas presentan sus mejores obras y se encuentran las galerías más bonitas.

Durante la caminata se pueden ver las altas murallas que resguardaban la ciudad, pero impresiona la puerta Porte Saint-Louis donde era la entrada. El hotel Château Frontenac, presume de ser uno de los más fotografiados del mundo, así como el hospedaje de la realeza y celebridades, y es que impone su espectacular arquitectura castillesca y extremadamente europea, que aunque ya lleva varias remodelaciones, ha conservado por años.

Peregrinaciones de todos lados del mundo llegan a pedir favores al Santuario de Sainte-Anne-de-Beaupré, en donde se admiran centenares de mosaicos en su interior. La Catedral de Notre Dame, que desde 1647 le ha heredado a la ciudad un valor histórico y religioso importantísimo es uno de los sitios religioso más visitados de Quebec, además tiene una Puerta Santa, con un significado especial para los practicantes católicos.

El restaurante Chez Boulay-Bistro Boreal de los chefs Jean Luc Boulay y Arnaud Marchand defienden la gastronomía de la zona con sus platillos nórdicos, en cada uno de ellos los ingredientes locales del norte de Canadá se disuelven en la boca. Es un must culinario de la ciudad.

MONT-TREMBLANT

En un camino de hora y media por carretera hacia el norte de Montreal podemos admirar los paisajes nevados más pintorescos. Sus altísimos árboles coníferos se abren paso para dirigirnos a Mont-Tremblant, que en español significa “la montaña que tiembla”, un resort de esquí en la zona de The Laurentians.

Es un lugar muy concurrido por locales y extranjeros para hacer esquí y snowboard, en donde se pueden practicar estos deportes con vistas a sus bosques nevados, lagos congelados, ríos y montañas. Con 662 hectáreas de terreno, es un paraíso para descender las 96 pistas de esquí repartidas en cuatro áreas distintas, se necesitan un par de días para recorrerlas todas.

Su pueblito es ideal para pasar las vacaciones en familia. Por sus calles empedradas se puede hacer un recorrido a pie para conocer las fachadas de color rojo, muy invernales, y realizar actividades al aire libre o tomarse un café en los bistrós de estilo francés. Los niños se divierten en los trineos de perro o en las escuelas de esquís, especializadas para todas las edades. Y para terminar la noche, una buena pasta preparada como en casa en el Coco Pazzo, el restaurante italiano por excelencia, donde el pan no puede faltar en la mesa (ni en tu paladar).

Mont-Tremblant también es un destino dedicado a la exclusividad. A quince minutos del pueblito se encuentra el Spa Le Scandinave, un original spa basado en técnicas escandinavas en donde se cuida la piel con un ciclo de agua caliente, fría (proveniente del río) y enjuagues refrescantes, al aire libre, para después pasar por un periodo de relajación. Una experiencia perfecta para soltar el cuerpo después de una mañana de ejercicio. Para dormir con una tranquilidad absoluta el Fairmont Tremblant es el hotel de lujo ideal para conocer el esquí resort, cuenta con jacuzzis y albercas para after ski, y ha facilitado el acceso para los esquiadores que van a la pistas.

MONTREAL

Montreal es una de las ciudades más elegantes que conozco. Sus calles además de limpias son muy seguras, no existe el tráfico, los montrealeses son muy educados y ordenados, todo lo hacen a pie y han acogido a su metrópoli con un rescate de sus parques y espacios públicos.

Montreal ha impulsado su ciudad con distintos festivales a lo largo del año, pero por supuesto destaca el Festival Internacional de Jazz, además para los amantes de la adrenalina, en ésta metrópoli se celebra una carrera de la Fórmula 1. Es un destino que con cada nueva visita se descubre algo nuevo, como la habitación en donde se hospedaron John Lennon y Yoko Ono durante su manifestación contra la guerra de Vietnam, en el hotel The Fairmont Queen Elizabeth, que aunque ahora se encuentra en remodelación abrirá al público en junio de este año.

El amor por las artes se respira en cada esquina de la ciudad, al caminar se descubren esculturas fenomenales, pero es imprescindible visitar el Museo de Bellas Artes de Montreal (MBAM), uno de los más visitados de Canadá. Dentro de sus salas se encuentran géneros de pintura, escultura, obras gráficas, fotografías y objetos de arte decorativos, dentro de más de 40 mil obras, vale la pena dedicarle una mañana entera para descubrirlo completo.

Uno de los íconos de Montreal es su Basílica de Notre Dame, que fue la primera iglesia de estilo neogótico de Canadá y tuvo su insipiración en la Sainte Chapelle de Paris, una belleza arquitectónica. Para caminar, es muy recomendable dar un paseo por El Canal Lachine, es una red de canales de agua de unos 14 kilómetros que se usaba en la antigüedad para los navíos.

EXPERIENCIA FOODIE EN MONTREAL

PORTUS 360 / portus360.com/en

Portus 360 abrió sus puertas hace un año, y más que un restaurante, es una experiencia 360º en las alturas, al interior del edificio EVO. Cuando llegas, el mesero explica detalladamente la oferta de pescado fresco traído desde las costas de Vancouver donde el salmón no es la única alternativa: pescados servidos enteros como el bocanegra, pargo rojo, sardina, brema, róbalo, mero, y exquisitos filetes de bacalao negro, pez espada, y atún rojo, son la recomendación. Sin embargo, preparaciones como la costilla al horno con puré de patatas bebé, salsa de chorizo, y arúgula, o el caldo verde, una sopa tradicional portuguesa a base de papa, chorizo, col verde y aceite de oliva, son sólo algunas de sus especialidades.

La chef detrás de estas creaciones es la portuguesa Helena Loureiro, quien cuenta con una ya consolidada fama gracias a su restaurante Helena, también en Montreal.

Aquí, todas las mesas tienen vista panorámica a la ciudad y, a través de indicaciones en las ventanas, puedes distinguir los edificios y zonas más emblemáticas de Montreal, desde el Mount Royal, hasta el estadio olímpico.

La cereza del pastel es su oferta de vinos portugueses que maridan perfecto con los platillos. Y para abrir paladar, nada mejor que una copa de porto blanco con agua tónica, para acompañar la ensalada de espárragos con prosciutto y nueces: una crujiente –y dulce- tormenta de sabores con aderezo de maple.

EXPEDICIÓN AL NORTE

Por Anaid Osuna Peimbert

En toda su extensión, Canadá mide 9,984,670 km2. En tal amplitud, la variedad de ecosistemas se multiplica y permite que en su parte más al norte, en el Territorio del Yukón (donde estudios arqueológicos y genéticos han comprobado la presencia humana hace 26,500 años), encontremos una tundra cubierta de nieve con un encanto único, y la posibilidad de ver auroras boreales. Su capital, Whitehorse, es una pequeña ciudad de poco menos de 30 mil habitantes, a la que puedes acceder desde alguno de los vuelos domésticos de Air Canada (aircanada.com).

Esta ciudad poco explorada pone a disposición de sus visitantes un sinfín de actividades de invierno, entre las más populares, el avistamiento de auroras boreales. Con esto en mente, viajo hasta el extremo norte del planeta para deleitarme con su peculiar espectáculo que, más que condiciones climáticas perfectas (un cielo despejado, por ejemplo), demanda algo más para mostrarse ante los ojos de los turistas: “Cuando era niño, los adultos nos decían que no debíamos chiflar cuando apareciera una aurora boreal, porque ella bajaría y te llevaría con ella”, me dice Garry Njootli, topógrafo especializado de Yukón (yukonheritage.com). Es más bien un espectáculo de silencio, me digo a mis adentros, pero imaginarse en el cielo, al lado de éstas fantásticas luces, llena de ilusión a cualquiera. “Sin embargo, pocos de nosotros obedecíamos, y cuando veíamos una luz del norte, silbábamos, y era como si las luces bailaran con más emoción y mostraban más colores”, agrega Garry, quien emprende la misión de devolverle sus nombres originales a las regiones de Yukón con el fin de preservar su cultura y la de su gente, viaja en helicóptero a diversos puntos en el mapa para recuperar sus historias y tradiciones.

El invierno en Whitehorse es un paraíso para amantes de la nieve y de la adrenalina; actividades en el día como las motos en la nieve, donde experimentas la velocidad sin miedo, entre montañas, en completa libertad, rodeado por la perfecta blancura del lago congelado, y los trineos jalados por perros (ahí conocí a Huxley —como Aldous—, el líder canino del grupo de perros en mi trineo), son una delicia que permite entrar en calor a los visitantes.

dog sledding on Annie Lake; Yukon

En mi última noche en Yukón (travelyukon.com), aguardo en silencio y sin suerte la llegada de las auroras boreales, mientras recuerdo una de las historias que me contó Garry en nuestro encuentro: “Cuando era niño, mi abuela me contó que en la comunidad había siete niños que siempre se metían en problemas. Un día, el jefe de la tribu les dijo que estaba mal lo que hacían y que si se volvían a meter en problemas, serían exiliados. Al no obedecer, les pidió que recogieran todas sus cosas y se fueran para siempre. Uno de esos chicos tenía una hermana menor que lo seguía a donde fuera. Cuando ella se enteró que su hermano se había ido, tomó sus cosas y salió corriendo tras ellos gritando ‘¡esperen por mi!’. En las noches, cuando mi abuela abría la tienda para mostrarme el cielo, me decía: ¿Ves esas siete estrellas en el cielo? Son los siete niños, y la aurora boreal, que casi tocaba el suelo, era la niña, corriendo detrás de su hermano mayor”.

Así, luego de que una tormenta me impidiera ver auroras boreales, me quedo con el recuerdo de un sinfín de historias de las primeras naciones, así como con el secreto para verlas en mi próxima visita a Yukón, aunque tenga que silbar y que me lleven con ellas.