Louis Roederer, deleite más allá del diseño

Hay un frase muy popular que dice “La unión hace la fuerza”, y vaya que Louis Roederer lo ha logrado con su nuevo producto que responde al nombre de Brut Nature 2006.

Para el nacimiento de esta champaña la casa francesa se alió al renombrado diseñador Philippe Starck, quien desde un principio puso una condición fundamental para llevar a cabo la colaboración: que su participación no se limitara a sólo crear el empaque o botella; él quería aportar sus ideas, conocimientos y gusto por la champaña, claro, respetando la tradición y filosofía de la casa, explica entusiasmado Charles Fournier, Export Manager de champagne Louis Roederer.

brut nature 05 - Louis Roederer, deleite más allá del diseño

louis-roederer.com

Todo esto fue impulsado gracias al caluroso verano del 2003, con lo que nació la idea de crear un brut nature que se hizo realidad en el 2006, año con cualidades similares al 2003, que permitió que el terruño de Cumières produjera vinos maduros con gran frescura a los cuales no se les añadió licor de dosaje, con lo que se logró que la cepa expresara el sabor e identidad del terruño. “Teníamos la idea de crear un nuevo producto porque la última vez que hicimos un lanzamiento fue en 1974, cuando presentamos el Cristal Rosado”, mencionó Charles.

El enólogo que orquestó la creación del singular producto fue Jean-Baptiste Lécaillon, quien mezcló 2/3 de uva Pinot Noir, 1/3 de Chardonnay, y un proceso de añejamiento de 18 meses en barricas de roble, para lograr la sensación placentera del Brut Nature 2006. “La primera vez que bebí la champaña me sorprendió porque esperaba un vino seco, pero fue al contrario, sentí una textura untuosa y delicada, ideal para maridar con frutos de mar y alimentos grasos como jamón ibérico o quesos”, afirmó Fournier, quien además sugirió que debe servirse entre 10 a 12 grados, al terminar la comida o como aperitivo, para sentir la frescura del vino.

Por último mencionó que el diseñador francés definió a la champaña como la mezcla perfecta entre lo clásico con lo moderno. Lo clásico representado por el savoir faire de la casa Louis Roederer en la creación del brebaje, y lo moderno es personificado por la tipografía presente en la etiqueta y empaque, que luce como si un niño lo hubiera escrito.

Por: Enrique Rosales

Pixel