El trench coat de Burberry, un ícono inmortal

Antes de ser un símbolo de distinción y estilo que se mueve confortable entre pasarelas y calles glamurosas, el trench coat de Burberry recorrió una senda que pocos imaginan.

Thomas Burberry fundó la compañía en 1856 y 23 años más tarde colocó una piedra angular al inventar la gabardina. Fue una auténtica revolución en la ropa para la lluvia; antes, esas prendas eran pesadas y estorbosas, pues las telas se enceraban para impermeabilizarlas. El nuevo tejido cambió eso y abrió un nuevo capítulo.

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Es difícil que, cuando lo desarrolló, Thomas imaginara su trascendencia: eran los primeros pasos para dar vida a una prenda que extendería su influencia a puntos tan distantes y distintos como Tokyo, Nueva York y, por supuesto, Londres; todos ellos, sitios en los que el trench coat aparece como un aliado contra las inclemencias del clima y al mismo tiempo como un elemento de sofisticación, que ha sido portado por íconos de la talla de Humphrey Bogart, quien lo inmortalizó en Casablanca.

Además de distinguida y universal, esta pieza es complicada: involucra 127 procesos, como el tejido del collar, que requiere más de 180 puntadas para lograr una curva que se adapte de forma perfecta al cuello.

El primer trench de Burberry -conocido como Tielocken- se fabricó para proteger a los militares durante la Primera Guerra Mundial -alrededor de 50,000 se utilizaron-. El diseño demostró ser funcional: en las charreteras se mostraba el rango del oficial, mientras que en las hebillas se aseguraban piezas del equipo.

 

El trench coat ayer y hoy

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Detalles así han sido decisivos para que el ícono de Burberry perdure, sin que eso impida su evolución, como en las tres más recientes versiones que la compañía lanzó para hombres y mujeres: Chelsea, con un corte slim- fit de algodón fino; Kensington, con silueta aerodinámica para mujer y de hombros cuadrados para hombre; y Westminster, un trench de ajuste relajado modernizado, construido con gabardina tropical.

Mirando al pasado, la gabardina fue fundamental para que exploradores polares como Sir Ernest Shackleton, prefirieran a Burberry por su mix de protección y ligereza; el irlandés lo utilizó en tres de sus expediciones a inicios del siglo XX.

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Sobre las razones por las que el trench se ha mantenido vigente a través de los años, el ex director creativo de la marca, Christopher Bailey, explica de forma fácil y atinada: “Es muy sencillo de llevar para hombres y mujeres y todos los rangos de edad. Es absolutamente versátil”.

Ejecutivos de Wall Street, habitantes de las grandes capitales, estrellas de Hollywood y gente alrededor del globo siguen utilizando una prenda cuya herencia guarda la determinación indomable de Shackleton, la distinción de Bogart y, claro está, la visión innovadora de Thomas Burberry. Estas cualidades forman un entramado tan intrincado como el tejido del trench, consolidado como un ícono innegable de la historia mundial de la moda

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