Un tequila que une a dos grandes: Francisco Toledo y Maestro Dobel

La vida y obra del juchiteco Francisco Toledo no podría entenderse sin su irreverencia, sin su lucha social por la promoción y la conservación del patrimonio artístico e indígena mexicano, y sin el carácter ecléctico de su trabajo (acuarela, óleo, gouache, fresco, litografía, grabado, tapicería, cerámica y escultura en piedra, madera y cera) que lo llevó a participar en distintos proyectos, entre ellos una colaboración con Casa Cuervo que busca exaltar los movimientos artísticos y culturales de México.

Los dos mundos, el de los destilados y el arte, se unieron en la primera edición de Dobel Grandes Maestros, un tequila extra añejo terminado en una única barrica de mezcal del mundo (como homenaje a Oaxaca, la cuna del artista) y cuya botella lleva uno de los últimos trabajos que Toledo hizo en vida.

Las 281 exclusivas piezas de arte están compuestas por un prisma rectangular de cuatro cubos movibles pintados con la obra “Lagartos” (2019), una botella grabada y esmerilada a mano con los mismos detalles que los cubos, que se acompaña de una tapa y base de piedra volcánica talladas a mano en Teotihuacán, caja y certificado de autenticidad con la firma de Toledo. El líquido que contiene no es menos especial, ya que el destilado se añejó en barricas de roble americano y francés con diferentes tostados para terminarlo en una barrica de mezcal, que le aportan una gama de aromas y sabores.

Esta primera edición está valuada entre los 95 mil y 120 mil pesos y será pujada por Morton Subastas el 19 de noviembre en la Subasta de Arte Latinoamericano (considerada la más importante de la región). El total de lo recaudado será donado en beneficio de Amigos del IAGO y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, instituciones que Toledo ayudó a formar. El resto de los ejemplares está disponible a la venta aquí por medio de la misma casa.

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