Lo que tienes que saber del envejecimiento de vino al fondo del mar o vinos de naufragio

Podría ser un sábado cualquiera por la mañana y dos barcos zarpando del puerto de Santa Bárbara se dirigirían al mismo destino a más de una milla de la costa. Ahí un barco de pesca los espera con equipo de buzos y trajes de neopreno para descender a las profundidades y regresar con un tesoro: vinos de naufragio.

Liderando este equipo se encuentra Emanuele Azzaretto, Jordane Andrieu y Todd Hahn de Ocean Fathoms, una empresa de California que durante el último año ha estado envejeciendo 1,800 botellas de 2016 Santa Ynez Sangiovese en el fondo de océano, a unos 70 pies de profundidad.

La bodega perfecta de la naturaleza

El fenómeno ha existido desde los primeros naufragios, pero recientemente llamó la atención del vino cuando en el 2010 se descubrió un naufragio de casi 200 años en el Mar Báltico que contenía cientos de botellas de champagne, de ahí el nombre.

Muchos de los vinos de naufragio se subastaron a precios récord, inspirado por esto en 2014 Veuve Clicquot creó su bodega en el mar, en la que almacenó varios champagnes a unos 140 pies de profundidad en el Báltico dentro de un contenedor especializado llamado Aland Vault. Recientemente, la bodega de la costa patagónica Wapiza, en Argentina, produjo 1,500 magnums de una mezcla de Malbec.

La pregunta obvia es, ¿cómo saben? Patricia Ortiz, propietaria de Wapiza, describe su vino sumergido como ‘más redondo, elegante y con fruta más fresca’. Azzaretto de Ocean Pathoms y Rajat Parr, sommelier y enólogo, mencionaron que la acidez estaba bien conservada y en general el vino era sorprendentemente más vivo.

A pesar de las ventajas en sabor que puede tener este tipo de envejecimiento, hacerlo es caro y difícil. Las empresas que han llegado a experimentar con esta opción prefieren una opción mucho más tradicional, aunque consideran las profundidades del océano como una forma de experimentar con el vino.

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