NIZ+CHAUVET, la consecución de un sueño

La dupla de arquitectos mexicanos se ha hecho un hueco a base de trabajo duro y escuchar a sus clientes.

Alejandro Niz y Patricio Chauvet se conocieron en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Y, aunque no eran de la misma generación, pronto se hicieron amigos.

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En 2001 realizaron un intercambio en la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras, y fue ahí cuando empezaron a realizar proyectos juntos. A su regreso a México, iniciaron con proyectos pequeños de la talla de remodelaciones de casas. “No teníamos un despacho formal, trabajábamos en la biblioteca de casa de Alejandro”, explica Patricio Chauvet.

Hoy, la oficina NIZ+CHAUVET se ha consolidado gracias a proyectos de la talla del Archivo Histórico Facultad de Arquitectura UNAM en 2003, el restaurante SUD777 en 2008, el Hotel Live Aqua en 2012 o el restaurante Brickell en Miami en 2013.

A pesar de la enorme lista de proyectos, la dupla de arquitectos no tiene uno preferido y considera que es casi como preguntarle a un niño si quiere más a su padre o a su madre. “Obviamente hay proyectos que nos han dado más satisfacciones que otros, sobretodo cuando los clientes se sienten felices con el resultado”, explica Chauvet y añade que en cada proyecto siempre velan por los intereses de cada cliente ya sea residencial donde deben crear espacios para una familia en específico, o en restaurantes y hoteles donde los usuarios son clientes con gustos diferentes y se les tiene que dar gusto a todos.

“Esto simplemente se logra entendiendo para quién va enfocado cada proyecto y creemos que lo hemos logrado en todos estos años. Por eso sentimos que no tenemos un estilo tan definido como otros Arquitectos”, añade.

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En la actualidad, se encuentran diseñando hoteles en Monterrey, Chetumal y Cancún, y también varios edificios residenciales en Ciudad de México y las áreas comunes de algunos conjuntos residenciales en Acapulco por lo que su 2017 se otea muy completo. 

Para estos dos jóvenes, lo que necesita un buen arquitecto es saber escuchar al cliente, entender sus necesidades y sus gustos y tener la capacidad de resolverlas. A su vez, tienen muy claro que no hay proyecto fácil, al fin y al cabo, cada uno es un problema que se tiene que resolver de la mejor manera posible. Pero ellos lo logran con dedicación y empeño, y muchas desveladas.